Dejar la tierra para viajar con la madre.
Esta toto aventura tiene como protagonistas a unos personajes fundamentales en mi vida y mis viajes: mi mama y mi hermanita Manuela.
Nunca habíamos hecho un viaje solas, así que ¿porque no huir de las festividades y compromisos navideños e ir en busca de la aventura y lo enigmático en el desconocido Perú? Partimos de Colombia el 19 de Diciembre, tratando de combinar nuestros 3 distintos modos de viajar. Manue es súper organizada, lo planea y lo tiene todo bajo control, yo en cambio no planeo nada, soy un desorden y lo espontáneo es lo mío. Mi mamá en cambio se dejó llevar, esta vez, ella no estaba a cargo de planear nada, sin responsabilidades de nada, esta vez, se dejaría guiar por sus hijas que lograrían ceder y aprender de el estilo de cada una. El resultado, un viaje increíble, lleno de descubrimientos, experiencias y eso si; un encuentro fascinante con las mujeres de la familia; esas mujeres que corren con lobos y sacan lo mejor de la vida.
El paso por Lima fue corto, pero entre un buen gourmet, descubrimos con admiración las calles de Miraflores y San Isidro, visitamos las maravillosas piletas del Parque de la reserva con su Circuito Mágico del Agua, y bailamos y cantamos a ritmos andinos con la hospitalidad de amigos peruanos.
La segunda parada fue Ica, nos quedamos en Huacachina, un oasis en medio de increíbles dunas de arena, donde, según la leyenda, hay una sirena (digamos que en esta parte me sentí muy identificada). Para mi sorpresa, la mamá y manue se animaron al tan anhelado tour a las Dunas de Arena. Un Jeep, conocido como “arenero” nos recogió y fuimos a recorrer los alrededores del desierto. Mas tarde, nuestro guía y conductor, nos fué explicando sobre la practica del “Sand surfing” o surfing en la arena, donde uno baja acostado sobre unas tablas enceradas y alcanza una velocidad considerable. Manue fue la primera, así, sin miedos ni vacilaciones, luego la mama, segura y confiadísima, y luego yo; así todas, y con mucho éxito, logramos experimentar la adrenalina de la velocidad en medio de un paisaje increíble, una sensación de libertad y riesgo que nos hizo sentirnos mujeres osadas, capaces, únicas. Terminamos echadas en la arena, viendo un hermoso atardecer, en medio de dunas de arena, con un guía increíble, que nos contaba historias del desierto. Al siguiente día visitamos las Islas Ballestas, una reserva ecológica donde vimos focas, pingüinos, leones Marinos, pelícanos, cormoranes y una increíble variedad de pájaros. El mismo día visitamos Nazca, tomamos la avioneta para sobrevolar las tan esperadas “Líneas de Nazca”. En medio de una planicie árida en Palpa Colorada se extienden 500 km cuadrados de información grafica constituida por 800 líneas y 300 figuras geométricas que constituyen mas de 70 figuras de animales y plantas, haciendo de esta tierra, un lienzo natural de arte. 30 minutos de vuelo, donde fui yo quien más se mareó. Lo mas fascinante de las líneas es la conexión que se ve entre ellas, esas líneas que uno ve pero nadie explica, esas figuras gráficas como el pelícano, el colibrí, la ballena y otras figuras perfectas que solo son posibles de ver, desde varios metros de altura. Es interesante como las diversas teorías tratan de explicar las figuras; astronomía, agricultura, extraterrestres… en fin, cada una da sus argumentos, pero me parece interesante pensar, que sí eran una ofrenda a los dioses y que eran ellos, allá arriba, quienes podrían entender las formas y su significado, algunos dicen que eras ofrendas para el agua…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario