domingo, enero 06, 2008

Cosmogonía y Año Nuevo.


Después de Machu Pichu y Aguas Calientes, decidimos recorrer también parte del Valle Sagrado. Terminaremos el 2007 recorriendo esos valles que además de sagrados son sanadores…
Machu Pichu parece ser la atracción principal, pero cerca, en este valle, lleno de pequeños pueblitos, hay otro montón de sitios arqueológico que bien vale la pena no perderse. Visitamos Ollantaytambo y también visitamos a Pisak, un sitio hermoso donde también visitamos terrazas y caminamos por antiguas construcciones incas. Esta vez, nuestra guía nos habla mucho mas sobre las tradiciones y las creencias incas. Entendemos mas sobre la Chacana o cruz solar andina, una cruz escalonada que representa los saberes incas. representa la simbología de la serpiente (dios de la sabiduría), el cóndor (dios de la paz y espíritu del Ande) y el puma (dios de la guerra y el poder). También comprende los 3 mundos incas y además sus preceptos: Yachay, Llancay y Munay (aprender, trabajar, amar), lo que muestra que desde siglos atrás, las reglas de supervivencia, siguen siendo las mismas.
Volvemos a Cuzco para recargar energías y prepararnos para la celebración de año nuevo. Me junto con Paul y mis próximas compañeras de viaje: Patri y Luisa, con quienes seguiré mis aventuras por Suramérica. Decidimos cada uno cenar por su lado y juntarnos luego en la plaza de armas, donde será la gran fiesta.
Mi mama, manue y yo por nuestra parte, parecemos no percatarnos mucho de la gran celebración, salimos a comer a un sitio tranquilo y minutos antes de las 12:00 nos espantamos con el sonido y luces de tanta pólvora. La gente hace un uso irresponsable de las mismas, niños pequeños manipular toda clase de elementos pirotécnicos y parecen gozar mas con el miedo de la gente.
A las 12:00 salgo en compañía de Patri y Luisa a dar la tan tradicional vuelta a la plaza de armas. Entre pólvora, abrazos, gritos, tratamos comer nuestras 12 uvas. Yo trato de pensar rápidamente en mis deseos, y como siempre, solo puedo pensar en un único ideal: La felicidad!!! Creo que la vida se encarga (y uno también la busca) de encontrar los caminos a esa dicha. Con salud, amor y/o dinero, pero la felicidad, así no mas, sin formas ni requisitos, solo la felicidad en pleno, de la forma y el color que este prevista para mi y los míos.
El año comenzó, esta vez no salí con maletas ni tome champaña, tampoco me vestí ropa interior amarilla (roja por si acaso), este año estoy de nuevo lejos de otros que quiero, pero con otros que también amo. Este 2008 empecé viajando, con amigos, con familia, un bueno augurio, pero sobre todo empecé Feliz, lo que demuestra que si uno busca y pide por la felicidad, esta llega de formas diversas…
Para todos y cada uno de ustedes, que el 2008 sea un año de felicidad

El ombligo del mundo


Llegamos a Cuzco el 29 de Diciembre, cansadas ya de tanto viaje en bus. El parque central de la Plaza de Armas es hermoso, muy colonia, con sus iglesias, la Catedral y hermosos balcones que se llenan de bares y restaurantes, donde uno ve gente de todas partes del mundo.
Nos re-encontramos con mi amigo Paul, un australiano que conocí en Medellín. El vino a hacer parte de la familia, un hombre cariñoso que llama a mi mamá: “mamá Colombiana” y a manue y a mi, “hermanas Colombianas”. Cenamos con el, y escuchamos con orgullo, porque considera a Colombia, su país favorito de Latinoamérica.
Al siguiente día tomamos un bus hasta Ollantaytambo y de allí el tren hasta Aguas calientes, que queda a 30 minutos en bus de Machu Pichu
Aguas calientes es un pequeño pueblo (solo para el turismo) en medio de un valle de montañas y del río Urubamba. A mi me encantó ver todos esos turistas con pintas de expedicionarios, aventureros, con mochilas, bastones, botas, de todo… pero la sensación es totalmente de aventura. Saber que todos los que están allí, es porque que van o han venido de Machu Pichu, te hace cómplice del mismo viaje…
Siempre Pensé que Machu Pichu era un lugar frío y en lo alto de una montaña. Me equivoqué, descubrimos que para ir a Machu Pichu, hay que “bajar” y que esta a 2.400 mts y que no es tan frío como esperábamos. Salimos de Aguas Calientes a las 5:30 am y al llegar a Machu Pichu estaba todo todavía muy nublado. Nuestro guía nos llevó por un camino que conducía a lo mas alto y desde allí empezó a contarnos sobre la ciudad perdida de los incas. Mientras el habla, se empezó a despejar lo que si que esperábamos de Machu Pichu: primero se despejaron las montañas que nos rodeaban, de formación rocosa y cubiertas con una vegetación increíble. Mas tarde se pudimos ver lo que en la antigüedad fue una gran ciudad inca. Divisamos las terrazas, los templos, los caminos, las casas… todas construcciones de rocas perfectamente encajadas. Parecía todo un solo altar, todavía no alcanzo a comprender como fue construido todo esto, a esta altura (sin caminos en esa época) con piezas gigantes en piedra que debieron ser cargadas hasta allí, con uniones perfectas (sin pegamentos ni nada parecido) y todo tan perfectamente alineado con el universo, que parece un universo en si mismo.
Todo esta alineado; las piedras con sus esquinas y las montañas, las ventadas y la luz del sol, las estrellas y la distribución del espacio, todos y cada uno de los elementos, están conectados con las estrellas, la luna, el sol y la Pacha mama (madre tierra). Es una ofrenda a los todos los mundos: Hanang Pacha (Mundo de arriba) – Kay Pacha (Mundo actual) y el Uju Pacha (Mundo de abajo), acá se unen el cielo y la tierra, arriba y abajo, pasado y presente, pero sobre todo, para mi, siento que se junta lo racional y lo espiritual, porque uno se siente parte este mundo pero con alas a otros universos.
Decidí pues, subir el tan famoso Huaynapichu “cerro joven” sin la compañía de manue y mi mama, pues se veía bastante alto y difícil de subir. Me armé de valor y un poco de orgullo y decidí pues emprender la caminada, que no fue fácil pero que a paso moderado y paciencia, logré tras 50 minutos de subida. Huaynapichu tiene como 3.000 mts y la mejor vista de Machu Pichu, desde allí si que entendí la dimensión del asunto. Ahora si, visualicé un gran imperio, la conexión con el entorno y con otros puntos, que yo creo, están por descubrir. Machu Pichu no es solo las ruinas arquitectónicas del imperio inca, creo que no seria lo mismo, sino estuviera en la locación que esta, esas montañas potencializan su aire de grandeza, su conexión cósmica con el cielo, la tierra y el agua. Hay balcones y miradores pero la parte alta consciente en unas piedras, donde todos queremos sentarnos a meditar, donde la vista de 360 grados provoca quedarse. También el vacío es interesante, esos precipicios que se ven, parecen llamar a ese paso a la eternidad, una sensación extraña entre miedo y emoción.
La bajada fue mas dura que la subida, ya que tras el esfuerzo y los diminutos escalones, las rodillas tiemblan y es difícil mantener el equilibrio. Cuando llegué a la entrada de nuevo, me sentí como una héroe, como una alpinista después de conquistar la cima, afortunadamente allí estaba esperándome la mamá, que como leyendo mis pensamientos, me dijo lo orgullosa que esta de mi! Como ya mi mama y manue habían visitado Machu Pichu, decido quedarme sola y recorrer con calma lo que me falta, una maravilla por descubrir, porque esa soledad me absorbió en mis pensamientos y teorías, Imaginé unas historias en la cabeza y me recree como habría sido todo aquello muchos años atrás, me sentí parte de ello, sentí que todos y cada uno de los turistas, se convirtieron en incas que vivían su día a día y que este espacio volvía a tener la vida de siglos atrás… decidí volver a Aguascalientes y descansar un poco antes de comer, me parece increíble, que ya visite una de las 7 nuevas maravillas del mundo, que por fin visite ese sitio que tanto anhelaba, que me recargué de energía ancestral para este 2008 que se nos vino encima. Allí, en Machu Pichu reconfirmé porque me encanta viajar, porque la curiosidad me lleva a sitios inesperados que superan cualquier expectativa y comprendo porque su nombre significa “ombligo” que para mi se traduce en “vida” y que mejor forma de empezar nuevos ciclos… recargando mi cuerpo y alma de la energía de la Pacha Mama, esa madre tierra que nos sorprende con sus grandiosos poderes ancestrales.

Pacha Mama – La Madre y la tierra


Dejar la tierra para viajar con la madre.
Esta toto aventura tiene como protagonistas a unos personajes fundamentales en mi vida y mis viajes: mi mama y mi hermanita Manuela.
Nunca habíamos hecho un viaje solas, así que ¿porque no huir de las festividades y compromisos navideños e ir en busca de la aventura y lo enigmático en el desconocido Perú? Partimos de Colombia el 19 de Diciembre, tratando de combinar nuestros 3 distintos modos de viajar. Manue es súper organizada, lo planea y lo tiene todo bajo control, yo en cambio no planeo nada, soy un desorden y lo espontáneo es lo mío. Mi mamá en cambio se dejó llevar, esta vez, ella no estaba a cargo de planear nada, sin responsabilidades de nada, esta vez, se dejaría guiar por sus hijas que lograrían ceder y aprender de el estilo de cada una. El resultado, un viaje increíble, lleno de descubrimientos, experiencias y eso si; un encuentro fascinante con las mujeres de la familia; esas mujeres que corren con lobos y sacan lo mejor de la vida.
El paso por Lima fue corto, pero entre un buen gourmet, descubrimos con admiración las calles de Miraflores y San Isidro, visitamos las maravillosas piletas del Parque de la reserva con su Circuito Mágico del Agua, y bailamos y cantamos a ritmos andinos con la hospitalidad de amigos peruanos.
La segunda parada fue Ica, nos quedamos en Huacachina, un oasis en medio de increíbles dunas de arena, donde, según la leyenda, hay una sirena (digamos que en esta parte me sentí muy identificada). Para mi sorpresa, la mamá y manue se animaron al tan anhelado tour a las Dunas de Arena. Un Jeep, conocido como “arenero” nos recogió y fuimos a recorrer los alrededores del desierto. Mas tarde, nuestro guía y conductor, nos fué explicando sobre la practica del “Sand surfing” o surfing en la arena, donde uno baja acostado sobre unas tablas enceradas y alcanza una velocidad considerable. Manue fue la primera, así, sin miedos ni vacilaciones, luego la mama, segura y confiadísima, y luego yo; así todas, y con mucho éxito, logramos experimentar la adrenalina de la velocidad en medio de un paisaje increíble, una sensación de libertad y riesgo que nos hizo sentirnos mujeres osadas, capaces, únicas. Terminamos echadas en la arena, viendo un hermoso atardecer, en medio de dunas de arena, con un guía increíble, que nos contaba historias del desierto. Al siguiente día visitamos las Islas Ballestas, una reserva ecológica donde vimos focas, pingüinos, leones Marinos, pelícanos, cormoranes y una increíble variedad de pájaros. El mismo día visitamos Nazca, tomamos la avioneta para sobrevolar las tan esperadas “Líneas de Nazca”. En medio de una planicie árida en Palpa Colorada se extienden 500 km cuadrados de información grafica constituida por 800 líneas y 300 figuras geométricas que constituyen mas de 70 figuras de animales y plantas, haciendo de esta tierra, un lienzo natural de arte. 30 minutos de vuelo, donde fui yo quien más se mareó. Lo mas fascinante de las líneas es la conexión que se ve entre ellas, esas líneas que uno ve pero nadie explica, esas figuras gráficas como el pelícano, el colibrí, la ballena y otras figuras perfectas que solo son posibles de ver, desde varios metros de altura. Es interesante como las diversas teorías tratan de explicar las figuras; astronomía, agricultura, extraterrestres… en fin, cada una da sus argumentos, pero me parece interesante pensar, que sí eran una ofrenda a los dioses y que eran ellos, allá arriba, quienes podrían entender las formas y su significado, algunos dicen que eras ofrendas para el agua…

Uno vuelve

Después de 7 años de aventuras, experiencia y viajes, volví a el hogar dulce hogar, la toto regreso a Colombia.
Uno vuelve por que necesita sus raíces, porque el viajero también se cansa de ser un extranjero, porque ser un nómada a veces cansa y porque acá, en la tierra de uno, esta la familia, los amigos y las raíces.
Uno vuelve porque el alma se lo pide y el cuerpo lo reclama.
Volver, es como un viaje mas, después de tanto tiempo, no puedo negar que soy una extranjera en mi propia tierra, que las cosas cambian, que uno cambia y que hay cosas que nos gustan y nos disgustan de este nuevo encuentro.
Si vamos a hacer un resumen de lo que fue el 2007 podría, decir que para mi, fue un año de reconocimientos, redescubrimientos y de encuentros. A uno le pasa todo esto junto, con la ciudad, con la familia, los amigos y con uno mismo; creía conocerme, pero todo cambia cuando uno vuelve. Cambié, pero no tanto como para no ser capaz de reconocerse y de reencontrarse en esta ciudad que tanto cambió pero que evolucionó a un ritmo del cual no fui testigo.
Este año 2007, volví para estar de nuevo en familia, poder volver a gozar de reuniones, almuerzos de primos, fiestas, sobrinos, aunque a veces pareciera que uno se ha desprendido de esas cosas, a uno si le importa, si lo llena y si que lo extraña, solo que no con la intensidad con la que los Colombianos vemos el tema “familia”.
Volví para estar en mi casa, abrazar a mis papás, estar con mis hermanos y gozar con mi sobrino, eso no se encuentra en ninguna parte del mundo.
Volví para explorar una ciudad distinta, llena de cultura, eventos, una ciudad donde ahora es posible transitar sin miedo, una ciudad que muta, que es camaleónica y que como siempre, nos ofrece sorpresas en el día a día. También me di cuenta que hay cosas que no cambian, los ricos siguen siendo ricos y los pobres, pobres, porque acá hay algo que no cambia y son las grandes diferencias sociales que siguen reprimiendo nuestro país.
Volví para darme cuenta, que hablar es fácil, pero “del dicho al hecho hay mucho trecho” y los paisas criticamos de forma muy elocuente, hablamos de política, de paz de guerra pero poco contribuimos en ello, y si lo hacemos se nos tacha de soñadores. Pero al volver uno también se da cuenta que somos felices, que la gente es muy amable, que uno por fuera, extraña la alegría y las sonrisas que caracterizan a un Colombiano.
Volví para reencontrar amigos, descubrir mucho nuevo e invitar a otros a visitar mi país.
Volví para visitar lugares como Nuquí, Cartagena, La Guajira, Santa Fe de Antioquia… espacios únicos donde recordé porque Colombia sigue siendo mi paraíso, porque aunque he visto lugares hermosos en el mundo, creo que Colombia no se queda atrás con sus playas, sus desiertos y sus riquezas naturales y arquitectónicas, y con tan buena suerte que no son atracciones turísticas comerciales, donde lo exótico sigue siendo natural, auténtico, espontáneo.
Volví para descubrir que hay trabajo, que Colombia es creativa, innovadora y que también en el activismo social hay mucho por hacer.

Volver es duro, uno encuentra otras realidades, otras personas y se da cuenta que uno también ha cambiado, pero como todo viaje, hay momentos de crecimiento y reflexión, y como dicen por ahí “ El viajero que vuelve nunca detiene su andar”, si, yo, la toto, viajo por curiosidad, por impulso, es algo que no puedo explicar, necesito cambiar, reinventarme y como dice Héctor Abad “ todo de repente empieza a parecernos normal, empieza a parecernos bien, cuando eso ocurre, es el síntoma de que a llegado nuevamente la hora de partir” yo también necesito lo anormal.

Y en el fondo pienso: Uno vuelve porque nunca se ha ido, 7 años de aventuras y viajes, pero sigo siendo de acá, sigo perteneciendo a estas tierras verdes, sigo teniendo mis raíces en este país de riquezas.