"Estamos llamados
como individuos y comunidades a aprender las disciplinas y habilidades que
nos ayudan a definirnos a nosotros mismos y a interactuar unos con otros en una relación
no ansiosa y mantener un contacto emocional incluso cuando no estamos de
acuerdo".
Procedentes de 20 países diferentes y con 23
historias personales únicas, nosotros, los compañeros Rotarios de la Clase
24 tenemos más en común de lo que imaginamos. Todos nosotros, en algún
momento de nuestras vidas, hemos sido llamados soñadores, visionarios,
activistas por la paz, idealistas, románticos y algunas veces incluso
ingenuos. Durante muchos años, esas etiquetas realmente me molestaron,
pero finalmente, en la Clase 24, rodeada de otras personas que comparten una
visión común del mundo, siento que todos estamos hablando el mismo idioma y
esas etiquetas no determinan quiénes somos, cómo actuamos o el significado de
nuestras acciones de una manera positiva o negativa.
Este grupo de personas me permite ser crítica,
creativa, poética, divertida e inquisitiva, pero sobre todo, me permite ser
optimista. Conocer a estos compañeros me ha dado esperanza y motivación en
un futuro mejor. Todos tenemos ideas por un mundo mejor; un lugar que
no es perfecto, que sigue siendo muy complejo y que tiene muchos desafíos por
delante, pero es un mundo que todos vemos como posible.
Durante las últimas siete semanas en Tailandia,
hemos estado aprendiendo sobre diversos temas, desde la transformación y el
análisis de conflictos hasta la creatividad para la paz, mediación, temas de
género, conflictos ambientales y el derecho internacional ... pero las lecciones
más importantes han sido esas preguntas sobre nosotros mismos. Este
programa es un programa de autodescubrimiento, no solo de nuestras fortalezas,
debilidades, desafíos y temores, sino también de las posibilidades de cada uno
y de los demás. La conciencia es el paso más importante en la
transformación, ahora estamos dando un primer paso mirando a nuestro ser
interior y usándolo de la mejor manera posible.
No hablamos de salvar el mundo entero, sino de como estamos actuando y buscando cambios en los contextos locales que nos rodean. En este
grupo, somos decididos, obstinados en muchos sentidos. Ya estamos trabajando
en proyectos que demuestran no solo ideas, sino también acciones
concretas. Los becarios de la India quieren unir a las comunidades que
enfrentan conflictos religiosos para encontrar un lugar común y el diálogo entre religiones; el compañero de Afganistán está diseñando un nuevo plan de
estudios de paz en su país; mi amiga iraní busca una mayor
participación política de las mujeres; mi amiga de México enfrenta
problemas similares a los de Colombia en relación con la violencia y el
narcotráfico; una doctora que ayuda a sanar cuerpos y almas (especialmente
la mía); una compañera está diseñando políticas públicas en defensa y la promoción
de los derechos humanos en Brasil; mi amiga sudanesa trabaja en campos de
refugiados dando voz a las mujeres; mi amigo de Liberia es un líder de la
comunidad que desea regresar a su país para contribuir a los esfuerzos por una
paz sostenibles; mi amigo de Camerún, un "peacerior" (guerrero de paz), y ya está
cambiando el futuro de los niños (especialmente el de su propio hijo); el de Nigeria
está mediando en conflictos étnicos; una abogada de los EE. UU. es una apasionada de la justicia, y un policía del mismo país está construyendo mejores
relaciones con las comunidades usando un enfoque social proactivo. Mi amiga
de Eslovenia, con su mente innovadora, está trabajando por ciudades más
sostenibles, verdes e inteligentes; mi amiga de España está decidida a abordar
los conflictos ambientales con la seriedad que requieren y en contextos complejos. Otros, como mis
amigas de Kenia y Bolivia, empoderan a otras mujeres y son ellas mismas el
mejor ejemplo de mujeres decididas y líderes. Una compañera somalí es la fundadora
de un grupo de expertos para entender los conflictos del Medio Oriente y
África. Los canadienses me están inspirando con su creatividad y enfoque artístico; su
compromiso con diversas acciones humanitarias, y algunos, lejos de casa, están
comprometidos y apasionados con temas de migración y participación en el cambio
social. Un compañero de Nepal está muy comprometido con la implementación
del acuerdo de paz de su país, y nuestra compañera tailandesa está involucrada en asuntos de refugiados en su país. Yo, una colombiana optimista, veo el futuro para mi país, donde la paz es un proceso
continuo en el que todos contribuimos.
Estos son mis 23 queridos compañeros, más nuestro coordinador, el Dr. Vitoon, un facilitador apasionado, comprometido y
obstinado, que media entre nosotros y nos anima a que cada día sea una
experiencia que cambie nuestras vidas.
Creer en la paz es tener esperanza, y para
tener esperanza, uno tiene que ser terco y optimista, y siempre persistir y
hacer lo que se siente correcto.
Me siento agradecida por este grupo de personas
increíbles que me ha hecho más optimista y testaruda que nunca.
María Antonia Pérez
Rotary Peace Fellow, Clase 24. 2018
English original text: https://rotarypeacechula.wordpress.com/2018/03/01/the-24-stubborn-optimists/
