domingo, marzo 04, 2018

Los testarudos optimistas de mi Clase 24


"Estamos llamados como individuos y comunidades a aprender las disciplinas y habilidades que nos ayudan a definirnos a nosotros mismos y a interactuar unos con otros en una relación no ansiosa y mantener un contacto emocional incluso cuando no estamos de acuerdo". 

Procedentes de 20 países diferentes y con 23 historias personales únicas, nosotros, los compañeros Rotarios de la Clase 24 tenemos más en común de lo que imaginamos. Todos nosotros, en algún momento de nuestras vidas, hemos sido llamados soñadores, visionarios, activistas por la paz, idealistas, románticos y algunas veces incluso ingenuos. Durante muchos años, esas etiquetas realmente me molestaron, pero finalmente, en la Clase 24, rodeada de otras personas que comparten una visión común del mundo, siento que todos estamos hablando el mismo idioma y esas etiquetas no determinan quiénes somos, cómo actuamos o el significado de nuestras acciones de una manera positiva o negativa.

Este grupo de personas me permite ser crítica, creativa, poética, divertida e inquisitiva, pero sobre todo, me permite ser optimista. Conocer a estos compañeros me ha dado esperanza y motivación en un futuro mejor. Todos tenemos ideas por un mundo mejor; un lugar que no es perfecto, que sigue siendo muy complejo y que tiene muchos desafíos por delante, pero es un mundo que todos vemos como posible.

Durante las últimas siete semanas en Tailandia, hemos estado aprendiendo sobre diversos temas, desde la transformación y el análisis de conflictos hasta la creatividad para la paz, mediación, temas de género, conflictos ambientales y el derecho internacional ... pero las lecciones más importantes han sido esas preguntas sobre nosotros mismos. Este programa es un programa de autodescubrimiento, no solo de nuestras fortalezas, debilidades, desafíos y temores, sino también de las posibilidades de cada uno y de los demás. La conciencia es el paso más importante en la transformación, ahora estamos dando un primer paso mirando a nuestro ser interior y usándolo de la mejor manera posible.

No hablamos de salvar el mundo entero, sino de como estamos actuando y buscando cambios en los contextos locales que nos rodean. En este grupo, somos decididos, obstinados en muchos sentidos. Ya estamos trabajando en proyectos que demuestran no solo ideas, sino también acciones concretas. Los becarios de la India quieren unir a las comunidades que enfrentan conflictos religiosos para encontrar un lugar común y el diálogo entre religiones; el compañero de Afganistán está diseñando un nuevo plan de estudios de paz en su país; mi amiga iraní busca una mayor participación política de las mujeres; mi amiga de México enfrenta problemas similares a los de Colombia en relación con la violencia y el narcotráfico; una doctora que ayuda a sanar cuerpos y almas (especialmente la mía); una compañera está diseñando políticas públicas en defensa y la promoción de los derechos humanos en Brasil; mi amiga sudanesa trabaja en campos de refugiados dando voz a las mujeres; mi amigo de Liberia es un líder de la comunidad que desea regresar a su país para contribuir a los esfuerzos por una paz sostenibles; mi amigo de Camerún, un "peacerior" (guerrero de paz), y ya está cambiando el futuro de los niños (especialmente el de su propio hijo); el de Nigeria está mediando en conflictos étnicos; una abogada de los EE. UU. es una apasionada de la justicia, y un policía del mismo país está construyendo mejores relaciones con las comunidades usando un enfoque social proactivo. Mi amiga de Eslovenia, con su mente innovadora, está trabajando por ciudades más sostenibles, verdes e inteligentes; mi amiga de España está decidida a abordar los conflictos ambientales con la seriedad que requieren y en contextos complejos. Otros, como mis amigas de Kenia y Bolivia, empoderan a otras mujeres y son ellas mismas el mejor ejemplo de mujeres decididas y líderes. Una compañera somalí es la fundadora de un grupo de expertos para entender los conflictos del Medio Oriente y África. Los canadienses me están inspirando con su creatividad y enfoque artístico; su compromiso con diversas acciones humanitarias, y algunos, lejos de casa, están comprometidos y apasionados con temas de migración y participación en el cambio social. Un compañero de Nepal está muy comprometido con la implementación del acuerdo de paz de su país, y nuestra compañera tailandesa está involucrada en asuntos de refugiados en su país. Yo, una colombiana optimista, veo el futuro para mi país, donde la paz es un proceso continuo en el que todos contribuimos. 

Estos son mis 23 queridos compañeros, más nuestro coordinador, el Dr. Vitoon, un facilitador apasionado, comprometido y obstinado, que media entre nosotros y nos anima a que cada día sea una experiencia que cambie nuestras vidas.

Creer en la paz es tener esperanza, y para tener esperanza, uno tiene que ser terco y optimista, y siempre persistir y hacer lo que se siente correcto.
Me siento agradecida por este grupo de personas increíbles que me ha hecho más optimista y testaruda que nunca.

María Antonia Pérez
Rotary Peace Fellow, Clase 24. 2018
English original text: https://rotarypeacechula.wordpress.com/2018/03/01/the-24-stubborn-optimists/