No escribía en este blog desde el 2018, cuando fui a estudiar a Tailandia y esta experiencia animo un pequeño texto sobre mis compañeros de clase.
Este blog surgió de la necesidad de contar a familiares y amigos sobre mis aventuras de viajes hace casi 20 años y ha sido una relación que, no por falta de historias, ha tenido momentos de palabras y silencios. Empezó como correos electrónicos que mandaba a mi mamá desde lugares exóticos, sobre todo cuando me fui a vivir a Sri Lanka y las llamadas con mi mamá eran ya una aventura – en ese momento no había whatsapp ni Skype, era mi madre la única persona que llamaba a una línea internacional para que la comunicaran con un país que pocos conocían.
Mi mama siempre fue quien más disfrutó de las totoaventuras, siento que cada palabra la conectaba y la hacía viajar a cada rincón conmigo, la llenaban de orgullo y curiosidad.
Hoy, tras su partida, y con más necesidad que nunca, retomo este espacio que es tan mío como de ella, una forma para seguirle contando sobre mis aventuras y experiencias y que, esté donde esté, me siga enviado siempre su energía, amor y luz para que las aventuras nunca paren y para que mis palabras la hagan parte de cada instante, porque si algo me dio mi mamá, fueron alas…

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