Allí conocimos gente increíble, viajeros
de Australia, USA, Argentina, Holanda… algunos subiendo hacia Suramérica y otros bajando…como nosotras. Es delicioso escuchar otras historias, concejos y hacer amigos, sobre todo los argentinos porque salimos de fiesta, cocinaron y quedamos de vernos en Argentina o Colombia.
También hicimos con tour con nuestro amigo Matías, un argentino súper simpático que nos acompaño por Iquique en bicicleta donde recorrimos calles muy hermosas y vimos la arquitectura colorida del lugar que se mezcla con ese ambiente de mar.
Como era de esperarse, una noche también, estas tres Colombianas se pusieron de ruana el hostal y se montaron una fiesta increíble a ritmos de salsa y merengue.
Tras unos días extendidos a lo máximo, tomamos el autobús hasta Santiago, donde me esperaba me queridísima amiga Caro (quien participo en una totoaventura en Valparaíso, y quien fue gran amiga mía en Barcelona)! No la veía hace 2 años y esta vez la Caro y su familia nos brindaron una hospitalidad increíble, que sin expectativa alguna, hizo de Chile un lugar para volver, un lugar para querer y para recorrer entre amigos.
Santiago es sorpresivo, con increíbles construcciones muy bien conservadas, Museos muy interesantes y bares y restaurantes que asombran en su originalidad, buen sabor y excelente servicio. Jimena y Miguel (los papas de caro) y Amilcar (el pololo o novio) nos trataron como miembros mas de la familia, es delicioso sentirse como en casa, salimos a fiestas locales, a cenar a sitios increíbles (como la Peluquería), y como no, visitamos la imperdible casa de Neruda “La Chascona” donde obviamente este cuerpo viajero se regocijo de poesía.
Terminamos también haciendo un paseo increíble a Valparaíso, obviamente parando en el camino a catar buen vino y a aprender sobre los procesos vinícolas…de esas cosas que uno no puede perderse estando en Chile!
Valparaíso nos recibió con un sabor a mar y nos deleitó con sus ascensores antiguos que conectan los diversos cerros de la ciudad. Fue extraño estar de nuevo allí, con la Carola y con tantos recuerdos.
De Santiago tomamos un bus muy largo hasta Puerto Varas, al sur de Chile. Una vez mas, un hasta pronto a una gran amiga, que siempre me recibe como si nunca nos hubiéramos dejando… Esas letras que nos unen carola!
También hicimos con tour con nuestro amigo Matías, un argentino súper simpático que nos acompaño por Iquique en bicicleta donde recorrimos calles muy hermosas y vimos la arquitectura colorida del lugar que se mezcla con ese ambiente de mar.
Como era de esperarse, una noche también, estas tres Colombianas se pusieron de ruana el hostal y se montaron una fiesta increíble a ritmos de salsa y merengue.
Tras unos días extendidos a lo máximo, tomamos el autobús hasta Santiago, donde me esperaba me queridísima amiga Caro (quien participo en una totoaventura en Valparaíso, y quien fue gran amiga mía en Barcelona)! No la veía hace 2 años y esta vez la Caro y su familia nos brindaron una hospitalidad increíble, que sin expectativa alguna, hizo de Chile un lugar para volver, un lugar para querer y para recorrer entre amigos.
Santiago es sorpresivo, con increíbles construcciones muy bien conservadas, Museos muy interesantes y bares y restaurantes que asombran en su originalidad, buen sabor y excelente servicio. Jimena y Miguel (los papas de caro) y Amilcar (el pololo o novio) nos trataron como miembros mas de la familia, es delicioso sentirse como en casa, salimos a fiestas locales, a cenar a sitios increíbles (como la Peluquería), y como no, visitamos la imperdible casa de Neruda “La Chascona” donde obviamente este cuerpo viajero se regocijo de poesía.
Terminamos también haciendo un paseo increíble a Valparaíso, obviamente parando en el camino a catar buen vino y a aprender sobre los procesos vinícolas…de esas cosas que uno no puede perderse estando en Chile!
Valparaíso nos recibió con un sabor a mar y nos deleitó con sus ascensores antiguos que conectan los diversos cerros de la ciudad. Fue extraño estar de nuevo allí, con la Carola y con tantos recuerdos.
De Santiago tomamos un bus muy largo hasta Puerto Varas, al sur de Chile. Una vez mas, un hasta pronto a una gran amiga, que siempre me recibe como si nunca nos hubiéramos dejando… Esas letras que nos unen carola!
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