miércoles, febrero 20, 2008

Chile entre amigos y poesias

Chile nos recibe con una cordialidad increíble. Después de Arica, seguimos en bus hasta Iquique, donde tuvimos la suerte de encontrar un hostal frente a la playa, y nos toco un departamento solo para nosotras, con cocina y demás, una muy buena opción, así que un día se convirtió en dos!
Allí conocimos gente increíble, viajeros de Australia, USA, Argentina, Holanda… algunos subiendo hacia Suramérica y otros bajando…como nosotras. Es delicioso escuchar otras historias, concejos y hacer amigos, sobre todo los argentinos porque salimos de fiesta, cocinaron y quedamos de vernos en Argentina o Colombia.
También hicimos con tour con nuestro amigo Matías, un argentino súper simpático que nos acompaño por Iquique en bicicleta donde recorrimos calles muy hermosas y vimos la arquitectura colorida del lugar que se mezcla con ese ambiente de mar.
Como era de esperarse, una noche también, estas tres Colombianas se pusieron de ruana el hostal y se montaron una fiesta increíble a ritmos de salsa y merengue.
Tras unos días extendidos a lo máximo, tomamos el autobús hasta Santiago, donde me esperaba me queridísima amiga Caro (quien participo en una totoaventura en Valparaíso, y quien fue gran amiga mía en Barcelona)! No la veía hace 2 años y esta vez la Caro y su familia nos brindaron una hospitalidad increíble, que sin expectativa alguna, hizo de Chile un lugar para volver, un lugar para querer y para recorrer entre amigos.
Santiago es sorpresivo, con increíbles construcciones muy bien conservadas, Museos muy interesantes y bares y restaurantes que asombran en su originalidad, buen sabor y excelente servicio. Jimena y Miguel (los papas de caro) y Amilcar (el pololo o novio) nos trataron como miembros mas de la familia, es delicioso sentirse como en casa, salimos a fiestas locales, a cenar a sitios increíbles (como la Peluquería), y como no, visitamos la imperdible casa de Neruda “La Chascona” donde obviamente este cuerpo viajero se regocijo de poesía.
Terminamos también haciendo un paseo increíble a Valparaíso, obviamente parando en el camino a catar buen vino y a aprender sobre los procesos vinícolas…de esas cosas que uno no puede perderse estando en Chile!
Valparaíso nos recibió con un sabor a mar y nos deleitó con sus ascensores antiguos que conectan los diversos cerros de la ciudad. Fue extraño estar de nuevo allí, con la Carola y con tantos recuerdos.
De Santiago tomamos un bus muy largo hasta Puerto Varas, al sur de Chile. Una vez mas, un hasta pronto a una gran amiga, que siempre me recibe como si nunca nos hubiéramos dejando… Esas letras que nos unen carola!

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