Visa: ese requerimiento oficial que es la paradoja perfecta al proceso de la globalización mundial. El planeta se une, negocia y hace tratados y acuerdos de intercambio comercial, pero cada vez mas, visas, procesos y documentos hacen mas difícil la movilización de las personas, y ni que decir de la pesadilla que representa para los Colombianos.
Un viajero debe ser ahora métrico, decidido, arriesgado y además, pensar en todo; sobre todo si el impetuoso viajero es Colombiano. Ya no bastan las cartas, invitaciones, demostraciones de bancos. Ahora se requieren contactos, relaciones publicas, un extra pasaporte “amarillo” que certifica la vacunación de fiebre amarilla y como si fuera poco mucha suerte!
El mundo se va llenando de nuevos viajeros, que demuestran con sus experiencias que ahora se puede ser “Ciudadano del mundo”. La toto podría contarse entre ellos, y esta vez su toto aventura se remonta a aquella otra trágica historia de Malasia que termino con Final feliz. Esa vez por información equivocada, la toto perdió tiempo, dinero y su espíritu se hizo pasa, cuando fue devuelta en Bus de primera clase, desde la frontera de Singapur y Malasia.
Esta vez la historia comienza en Japón, de donde la toto debía salir porque su visa de turista vencía en marzo. Con tiempo y paciencia la toto planeo (como excusa perfecta) el regreso a Sri Lanka: tiquete en mano, buenos amigos y trabajo constante, que aseguraban a la toto un tiempo calido y acogedor en la isla del te!
Su tiquete era con transito en Malasia. Una excusa mas para hacer negocio y visitar algunas amistades. Deva su amiga malasia que conoció en Sri Lanka y Tasha, su amiga canadiense cuyo novio tiene un centro de buceo y quien ofreció a la toto un buen trueque a cambio de sus subacuaticos murales. Un trato justo: parada obligatoria, mejor provecho.
Pero las cosas no fueron tan fáciles: la toto ahora no tiene residencia en Sri Lanka ni en Japón, solo visas de turista que la acreditan como una nómada del mundo. Condición tal, que no le permitía, Como Colombiana, aplicar a la visa de Malasia. La alternativa? Ir a Colombia y sacarla o contentarse con el transito camino a Sri Lanka.
Pero como las injusticias se discuten y la toto ya había tenido sus discusiones con inmigración de Malasia, puesta en Cólera, exigió hablar con la persona a cargo. Recibió a cambio el email del mismísimo Embajador, y ella, sin pelos en la lengua o frases en su email, envió un mensaje a dicho personaje, solicitando una reunión para entender la dinámica de la regla, una explicación para entender porque un Colombiano que esta tan lejos, debe abstenerse de realizar sus planes.
La toto esperaba una cita para la semana siguiente(cosa normal en Japón) pero para su sorpresa, el mismo embajador la llamo a su celular para aclarar en asunto.
Todo parecía perdido pero el hombre, muy amable escucho y la toto termino contándole de su viaje a Sri Lanka y su plan con el libro. Que sorpresa y que placer fue descubrir que Mister Aminnudi (dísese del sujeto) había llegado hace un mes de Sri Lanka, así que unas palabras en Sinhalese mezcladas con japonés, abrieron los lazos de negociación. También el hecho de que el pasaporte de la toto vence en el 2015 (nuevo, gracias a que tiene muchas visas) fue impresión importante para demostrar que sus intenciones no eran las de traficar o inmigrar a Malasia.
El acuerdo fue conseguir una carta de recomendación de la embajada de Colombia en Japón, cosa fácil ya que en Colombia todos se conocen y el embajador y su grupo, son un equipo de paisas que la toto conoce y que conocen a sus padres.
Una visita a la Embajada abrió con positivismo los lazos y las opciones. Carta en mano y decidida, la toto emprendió camino: Mr Aminnudi en persona se encargo del asunto y lo que debía ser una cuestión consular se volvió una charla amable y concluyo con un proceso (normalmente dura tres días) en unas cuantas horas! Y se convertirá en una cena agradable que próximamente Mr Aminnudi, la persona del consulado de Colombia quien hizo la carta y la toto, disfrutaran la otra semana. La elección será difícil: Comida de malasia, de Colombia, de Japón o porque no…de Sri Lanka!
Y como dice la madre de la toto:”hay que creer y hay que luchar, pero se puede” esa es la meta del viajero Colombiano de este siglo: Seremos los viajeros con mas historias y sellos en nuestro pasaporte… vale la pena sufrirlo!
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