viernes, diciembre 02, 2005

Mix Submarino


Fiji, Suva y Lautoka

Fiji se presento con dos paradas interesantes. La primera estación fue Suva, la capital, donde el barco debía detenerse para recargar gasolina, así que el tiempo fue corto. Fiji es una isla donde hubo una gran migración hindú, así que la cultura es bastante mixta, Fue para la toto un pequeño reencuentro: mujeres de sari y olor a curry, la llevan de vuelta a las tierras de Sri Lanka. Los finales parecen traer muchos recuerdos y quedan solo unos días para que la aventura de Peace Boat llegue a su fin. En Suva la toto tubo tiempo de degustar un buen curry y además de disfrutar de una increíble atardecer, no sin antes probar la famosa Cava (una bebida hecha de raíces). El día transcurrió entre recuerdos y nostalgias del pasado.
La toto debía regresar al barco para al día siguiente llegar temprano a la ciudad de Lautoka, un puerto bastante industrial, donde la caña de azúcar es la industria principal.
La toto decidió, en compañía de dos amigas japonesas: Mikie y Mioko y con Emilie, de sumergirse en las aguas cristalinas. Un bus urbano con buena música, mucho aire y gente linda, las condujo en una ruta hermosa por la costa y después de una hora llegaron a la ciudad de Nadi, donde debian dirigirse a el Sheraton Resort, donde se encontraba Tropical Divers y donde con sorpresa, se encontraron de nuevo con un gran grupo de japoneses con las mismas intensiones. Fue extraño para la toto descubrir que ese Fiji de postales es un mundo construido dentro de condominios y resorts, Allí adentro todo es perfecto, parece bastante ajeno al resto de la isla. Un espacio hermoso donde turistas disfrutan de horas de sol, buenos cócteles y excelente servicio, una burbuja de comodidad, donde de vez en cuando todos necesitan recluirse.
Después de los detalles pertinentes, la embarcación las condujo a un sitio llamado “King Fish”- donde listas y equipadas se adentraron en aguas cristalinas. La idea de ver tiburones era casi imposible según el dive master, pero seria posible ver mucho coral y pequeños peces. Como todo pasa a su debido tiempo, la toto y sus amigas pudieron disfrutar de un increíble buceo de mucho coral, pulpos y con gran sorpresa dos tiburones, que parecían esperar a los buzos bajo una cueva misteriosa. A veces el buceo puede convertirse en un circo submarino y después de los últimos dos buceo la toto descubre con pesar que el turismo submarino termina por hacer de los instructores marionetas de entretenimiento, y es difícil reconocer los limites de la curiosidad y la ecología. Parecen decirle a todos lo importante de no violentar el medio ambiente pero a la misma vez son ellos quienes se ven en el derecho de hacerlo. La toto ha de reconocer que tocar una tortuga, un pulpo o un tiburón puede ser de las cosas mas emocionantes, pero a la vez deja un sentimiento de culpa, porque los buzos son observadores ajenos que no deberían intervenir de ninguna manera en ese balance profundo. Ese allí donde la curiosidad conoce admite sus limites.
Después de el primer buceo, pudieron disfrutar de unas horas de snorkel, donde entre cuevas y grietas, disfrutaron de nuevo de pulpos y tiburones. El día parecían transcurrir rápidamente y el regreso al barco parecía hacer mas duro pensar que este seria el penúltimo puerto. Uno mas, Papua Nueva Guinea y de allí, un nuevo comienzo, la toto empieza a experimentar finales y comienzos con esa extraña incertidumbre de que pasara, donde parara y que nueva aventura le espera para un ano que pinta diferente y lleno de retos.

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