domingo, noviembre 27, 2005

Paraiso Tahiti


Moorea, Tahití

Cuando uno escucha sobre la Polinesia francesa, se imagina aguas azules mezcladas con trópico y flores coloridas a cada paso. En Tahití todo esto y mas, se juntaron para hacer de dos días en Moorea una experiencia única para la toto. Hemos de recordar que cada isla parece tener un toque único en todas las vivencias de la toto y obviamente Tahití no se quedo atrás. Entre la toto y sus amigos, acordaron pasarla todos juntos y decidieron tomar un ferry desde Papeete hasta una isla menos comercial llamada Moorea. La llegada a Papeete se lleno de aire dulce. Tahití tiene algo en su aire, tiene un olor que combina flores, mar y trópico. La toto quedo hechizada con el olor, ella deseaba que se le quedara en la piel, en el alma… 30 minutos parecían separar una realidad turística de un paraíso desolado… Pero los japoneses encuentran la forma y se las arreglan para llegar a este tipo de lugares recónditos, así que después de un tiempo de andar por la isla, descubrieron que parecían nativos, saludando japoneses a su paso. Los GET teachers y algunos de los traductores, siguiendo sugerencias de su coordinador, se alojaron en un sitio hermoso en medio de trópica vegetación. Mark’s Place Paradise, es una pequeña casa de huéspedes que pertenece a una americano que vive hace mucho tiempo en la isla. Un espacio natural, con pequeñas cabañas equipadas con cocina y espacios abiertos, donde grupos de 10 personas comparten historias, comida y sueños…
La idea principal de la toto era poder bucear. Tahití es famosa por su buceo con tiburones, así que apenas llegando al sitio, la toto y otros 6 profesores acordaron para bucear de inmediato. Las aguas azules dieron la mejor bienvenida a los aventureros buzos, solo entrando en el agua, un tiburón de cola negra los vigilaba con curiosidad, seguidamente otro tiburón limón parecía igual de curioso. Una visibilidad perfecta, una agua con temperatura acogedora y un colorido provocador. Durante el buceo también se presentaron tortugas que parecían querer besar a los buzos, muy de cerca vigilaban cada moviendo y la aparición de tiburones se hizo frecuente. La toto no quería salir, estar allí abajo la separaba del resto del mundo, la llevaba a su azul profundo.
El buceo fue un excelente inicio , luego como regalo devino, después de un increíble atardecer, comenzó a llover. La toto ama la lluvia de trópico, y obviamente una caminada bajo ese sabor dulce fue la mezcla perfecta de mar y cielo, que rápidamente conspiraron para dar la bienvenida a un cielo lleno de estrellas, una BBQ y una noche de tambores y cantos. En el sitio había algunos canadienses, americanos, brasileños y algunos japoneses. Fue increíble descubrir como la gente se abre y comparte. Todos cantando juntos, compartiendo comida, alcohol e historias, fue una conspiración cósmica, perfecta para la idea de Paz y amor.
Muchas estrellas, sueños… algunas fugaces (como los sueños también) pero tan reales como fugitivos. El universo conspira cuando quieres realizar los sueños (una frase de Paolo Cohelo) que demuestra conexiones cósmicas, lugares, momentos, personas. Todos se juntaros en el lugar y momento justo. Al siguiente día, después de un desayuno cargado de frutas, un bus los recogió para llevarlos a un playa de arena blanca y aguas transparentes. Allí la toto se dio tiempo para si misma y una caminada por la playa la llevo a una playa solitaria, donde la toto disfruto de una baño marino de dos horas. No podía resistirlo, salir de allí parecía como morir, la toto necesitaba esas aguas calidas, ese encuentro con su naturaleza de sirena, ese pez interior que se revela seguido y que parece no querer dejar el alma acuática de la toto. Ella y el mar, el mar y ella…
Mas tarde un tour por la isla condujo a este grupo de viajeros por miradores hermosos y montanas peregrinas. Moorea tiene una mezcla perfecta de Caribe, por sus azules intensos y de Pacifico, por su exotismo y selva. Y una vez mas, una despedida, otro hasta pronto bellas tierras que se queda en la pregunta infinita de un Cuando?
En Tahití, se bajaron alguno pasajeros que debían volver a Japón, entre ellos Kazunori, el compañero de pintura de la toto… una inspiración de color. Por motivos de fuerza mayor debía regresar con urgencia, lo que lleno de lagrimas la despedida. Una vez mas la toto se apega a personas, lugares, recuerdos. Una vez mas la toto sigue su viaje de descubrimientos que se llena también de tristes despedidas. Se acerca el final y el duro pensar en el fin de esta maravillosa experiencia, donde las lagrimas se mezclan siempre con agua de mar. Emociones fluidas.
Proxima parada: Fiji

No hay comentarios.: