
Noviembre 18, 2005. Rapa Nui
La llegada parecía ya toda una aventura, ya que Rapa Nui o Isla de Pascua, no posee un Puerto ni la infraestructura para recibir a un crucero de 1000 pasajeros, así que el desembarque se hizo con lanchas y con las precauciones mas que medidas de los japoneses. El clima no parecía ayudar y el barco debió atracar por dos días y realizar el desembarque por turnos, lo que permitió a la toto bajar del Barco el segundo día, no sin antes disfrutar de una noche de bailes Rapa Nui y de un buen deleite visual del mercado masculino, que a decir verdad fue un gran abrebocas a esta raza exótica.
Como siempre, la toto y sus angelitos: en el barco la toto hizo buenas migas con una Mujer de Rapa Nui, Emilia, quien hablo de la Isla y su cultura. Ella le proporciono a la toto la información sobre un hombre que podría ser de guía para ella y sus amigas, ofreciendo calidad y buen precio. Y como las cosas de la toto son así, allí estaba el ejemplar, un guía de dos metros, color canela y pelo largo, que recibió a la toto y sus 3 amigas entre abrazos y besos. La llegada a la isla fue mágica, entre las aguas azules del pacifico, la lancha parecía acercarse a una escena de película, que mas tarde se lleno de verdes e increíbles paisajes. Rapa Nui es famoso por sus colosales Moais, que miden hasta 27 metros y que siendo mas de 830, rodean la isla, ofreciendo protección y cuidando el “Mana” o energía del lugar. Estas esfinges fueron construidas en piedra y transportadas por kilómetros para poder ser ofrendas a los dioses. La cultura Rapa Nui fue todo un deleite para la toto. Una mezcla de naturaleza, mitos y leyendas, envuelven la isla de una aura encantadora. Un pequeño territorio en medio del Pacifico, que parece aislado de todo el continente y donde es difícil poder ver alguna conexión con Chile o el resto del mundo. Katipare, el guía en cuestión, lleno de encanto cada lugar, y hacia de cada momento una historia, un cuento o una mirada al pasado. Entre volcanes, mercados y hermosas playas azules, el tour de 7 horas parecía infinitamente corto y pronto se lleno de despedidas y adioses. Una vez mas, un adiós con promesas de volver, pero este puerto sello con exotismo mágico el tramo por Latinoamérica. Adiós a las tierras del color y la lengua española, Un hasta pronto incierto porque la toto no sabe cuando el destino la trae de vuelta a sus tierras del corazón!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario