La primera palabra que aprendí fue machan que significa “amigo” y mas tarde suddi que significa “blanco o extranjero”. Estas dos palabras me enseñarían el valor de la amistad y las diferencias raciales que se viven allí.
Conocer sobre Sri Lanka, es hablar también sobre el té (famosísimo té de Ceylon), los elefantes y las especies… es cierto pero hay mucho más. Mi rutina del café, cambió por el té, la comida picante, los curries, las especies y el arroz, hasta aprendí y disfrute comer con la mano (la derecha) porque la izquierda se usa para otras cosas… Me asombré con los elefantes en las vías, las mujeres de coloridos sarees, los olores de otro trópico y con el contraste increíble de arquitecturas religiosas y de antiguas culturas colonizadoras.
En Sri Lanka lo que mas impactó fueron las mezclas, los contrastes. Es un país Multireligioso, multiétnico, donde el Hinduísmo, el Budismo, Cristianismo y el Islam se mezclan en los diversos grupos étnicos de tamiles, Sinhaleses y extranjeros, sin olvidar los pocos aborígenes Veddhas que aún quedan en la isla. Las lenguas (Tamil, Sinhalese e inglés) se mezclan con esos alfabetos totalmente extraños, que parecen flores, formas, jeroglíficos, pero que para mi, toda una amante de la tipografía y el color, se convertían en imágenes, arte y forma, toda una lluvia visual de signos y grafías.
MEZCLA A LOS SENTIDOS
Para continuar con éstas mezclas, hay que hablar de la comida. Por su clima privilegiado, Sri Lanka tiene un oferta gastronómica increíble: el arroz es indispensable, así mismo es rica en variedad de pescados, especies y vegetales, todo esto mezclado con el sabor del coco, ají, cebolla y frutas típicas de temporada. Mis lecciones culinarias fueron más enfocadas al modo de comer. Me tomó unos cuantos meses acostumbrarme a los picantes y también a comer con la mano. La comida sabe distinta, huele distinta y se siente diferente cuando se disfruta “a mano”. Así es. Todos esos colores y texturas se llenan de un sabor exótico y con la practica el comer se vuelve mas que divertido, es como hacer arte comiendo.
Su clima es un calor permanente con bastante humedad y temporadas de lluvia intensa por los vientos del Monsón, pero inclusive cuando llueve, uno aprende a gozar de ese caos inundado.
Colombo es la capital y allí hay de todo: tecnología, cultura, comercio. Es una ciudad que ofrece variedad de planes, con mucho tráfico y bastante caos, así que salir de allí es un alivio, y aunque las carreteras no son buenas y el trafico es imposible, Sri Lanka ofrece un sin fin de lugares interesantes para visitar. Al Sur de la Isla se encuentran Bentota, Hikkaduwa y Matara, que son pequeñas ciudades con buenas playas y sitios arquitectónicos interesantes, donde se hace evidente la influencia británica de alguna época.
Hacia el centro está el “triangulo cultural” que impresiona por sus sitios arqueológicos y sus reservas, lugares como Kandy, Dambulla, Sigiriya y Polonnaruwa sorprenden por su historia y su magnetismo. Son sitios cargados de una energía muy espiritual.
Imperdible, la visita al Pico de Adan, que según cuenta la leyenda, fue el primer sitio donde Adán poso su pie, después de haber sido expulsado del Edén. Así mismo la montaña llamada “el fin del mundo” al que irónicamente si se puede llegar, en tren.
Eso si, la mejor forma de transportarse es en los famosos Tuk-tuks o threewheelers, que son una especie de motos de tres ruedas, que se meten por todas partes y son conducidos por personajes medio muecos en su mayoría, que siempre se hacen entender (aunque no todos hablen inglés). Ellos y cualquier Srilankés encontrará la forma de entablar conversación. Siempre una piel blanca es exótica, nueva y la curiosidad sobrepasa los límites de la comunicación. Yo inclusive llegue a ciertos lugares en donde sus pobladores creían que padecía alguna enfermedad en la piel, debido a mis vistosas pecas y donde mi pelo ondulado con visos rubios les resultaba bastante interesante y digno de tocar. Por ésta y otras razones entendí que el ser “Suddi” tienes sus ventajas y desventajas.
La costa Este también ofrece buenas playas, sobre todo para practicar surfing. Más al norte de la isla está la zona de Jaffna, que presenta bastantes conflictos por la presencia de “los tigres” grupo rebelde y armado que demanda la independencia del norte y este de la isla y los derechos de las minorías tamiles.
Para los amantes de la naturaleza y los deportes al aire libre, la isla tiene mucho que ofrecer, es un país con una de las faunas mas variadas del mundo y su riqueza natural es evidente en sus parques y reservas. Se ofrecen además actividades como rafting, safaris, paseos en elefante, avistamiento de aves y de vida salvaje, son alternativas muy interesantes para las vacaciones. También Sri Lanka ha tenido su historia en el desarrollo de las terapias de Ayurveda, un sistema de medicina naturista, que atrae a muchos turistas a visitar los resorts y gozar de sus tratamientos a precios muy asequibles con programas de masajes, aromaterapias y una cantidad de procedimientos basados todos, en elementos naturales.
VESTIR EL SAREE.
Es el traje típico de las mujeres de la isla. Son seis metros de tela (increíble variedad de materiales y colores) que se enrolla de una forma especial alrededor del cuerpo y bajo este manto de tela, se lleva puesta una Hetta o chaqueta, que consiste en una camisa ombliguera ajustada. Da un calor insoportable pero hace que uno se sienta como Sherezada en las mil y una noches…pero esta vez con mil y una historias.
Los hombres visten el Amude o Sarong, que también es un trozo de tela que enrollan alrededor de la cintura y que generalmente visten con camisa y sandalias.
TSUNAMI 2004
Mi experiencia en esta isla fue, más que un viaje, un aprendizaje que comenzó antes del tsunami y se extendió hasta un año después.
A mi llegada a la isla, trabajé durante un año en una revista de viajes. Tiempo después me vinculé como docente en una academia de diseño. Cuando el tsunami afectó las costas de Sri Lanka, yo había viajado a Colombia a pasar la navidad con mi familia. A mi regreso, encontré un país diferente: no era la misma gente, me fue difícil encontrar la forma de conectarme y ayudar a la isla en su dolor.
Con esfuerzo y tiempo descubrí que mi creatividad podría servir de ayuda, así que comencé un programa de ecoarte, en compañía de una amiga, en campamentos donde los niños habían perdido todo: no había escuelas y algunos también habían quedado huérfanos.
Allí comenzó Lassanaiart (lassanai significa hermoso en Sinhalese).
Los fines de semana entonces, nos dedicábamos a desarrollar con esos niños, actividades de arte, pintura, escultura, reciclaje, clases de inglés y trabajos lúdicos. Fue a partir de ese momento donde más logré interiorizar esa cultura, su gente, me conecte con los niños y sus familias. Después colaboré con otros proyectos, pinté escuelas y hasta ilustré un libro infantil para recolectar fondos y dotar a algunas escuelas de material musical y artístico.
Fue allí donde conocí la verdadera Sri Lanka, donde visite las familias, visite pequeños poblados, reconstruí escuelas y establecí relaciones que duraran toda mi vida, allí me conecté con más de 40 niños, me convertí en Maria Pissu (pissu significa “loca” en Sinhalese) ya que me inventé toda clase de juegos para entretener y distraer sus mentes. Además conocí también otros activistas de todas partes del mundo, que me brindaron la oportunidad de conectarme a otros proyectos, de allí entendí que el diseño gráfico tiene mucho que hacer por la humanidad y que todos llegamos a situaciones que nos ponen a prueba con nosotros mismos.
Sri Lanka no fue la misma después del tsunami, se necesitará mas tiempo para que los niños pierdan el miedo, los pescadores vuelvan al agua y las familias reconstruyan su vida y su país. Lo que si me queda claro, es que Sri Lanka se recupera y que esos colores y las sonrisas de antes, seguirán siendo las de después!
Si el karma es ese recuerdo del bien y del mal que se ha hecho, yo podría decir que Sri Lanka será siempre un karma para mí, porque estoy llena de recuerdos buenos, de experiencias únicas y de momentos eternos.
Conocer sobre Sri Lanka, es hablar también sobre el té (famosísimo té de Ceylon), los elefantes y las especies… es cierto pero hay mucho más. Mi rutina del café, cambió por el té, la comida picante, los curries, las especies y el arroz, hasta aprendí y disfrute comer con la mano (la derecha) porque la izquierda se usa para otras cosas… Me asombré con los elefantes en las vías, las mujeres de coloridos sarees, los olores de otro trópico y con el contraste increíble de arquitecturas religiosas y de antiguas culturas colonizadoras.
En Sri Lanka lo que mas impactó fueron las mezclas, los contrastes. Es un país Multireligioso, multiétnico, donde el Hinduísmo, el Budismo, Cristianismo y el Islam se mezclan en los diversos grupos étnicos de tamiles, Sinhaleses y extranjeros, sin olvidar los pocos aborígenes Veddhas que aún quedan en la isla. Las lenguas (Tamil, Sinhalese e inglés) se mezclan con esos alfabetos totalmente extraños, que parecen flores, formas, jeroglíficos, pero que para mi, toda una amante de la tipografía y el color, se convertían en imágenes, arte y forma, toda una lluvia visual de signos y grafías.
MEZCLA A LOS SENTIDOS
Para continuar con éstas mezclas, hay que hablar de la comida. Por su clima privilegiado, Sri Lanka tiene un oferta gastronómica increíble: el arroz es indispensable, así mismo es rica en variedad de pescados, especies y vegetales, todo esto mezclado con el sabor del coco, ají, cebolla y frutas típicas de temporada. Mis lecciones culinarias fueron más enfocadas al modo de comer. Me tomó unos cuantos meses acostumbrarme a los picantes y también a comer con la mano. La comida sabe distinta, huele distinta y se siente diferente cuando se disfruta “a mano”. Así es. Todos esos colores y texturas se llenan de un sabor exótico y con la practica el comer se vuelve mas que divertido, es como hacer arte comiendo.
Su clima es un calor permanente con bastante humedad y temporadas de lluvia intensa por los vientos del Monsón, pero inclusive cuando llueve, uno aprende a gozar de ese caos inundado.
Colombo es la capital y allí hay de todo: tecnología, cultura, comercio. Es una ciudad que ofrece variedad de planes, con mucho tráfico y bastante caos, así que salir de allí es un alivio, y aunque las carreteras no son buenas y el trafico es imposible, Sri Lanka ofrece un sin fin de lugares interesantes para visitar. Al Sur de la Isla se encuentran Bentota, Hikkaduwa y Matara, que son pequeñas ciudades con buenas playas y sitios arquitectónicos interesantes, donde se hace evidente la influencia británica de alguna época.
Hacia el centro está el “triangulo cultural” que impresiona por sus sitios arqueológicos y sus reservas, lugares como Kandy, Dambulla, Sigiriya y Polonnaruwa sorprenden por su historia y su magnetismo. Son sitios cargados de una energía muy espiritual.
Imperdible, la visita al Pico de Adan, que según cuenta la leyenda, fue el primer sitio donde Adán poso su pie, después de haber sido expulsado del Edén. Así mismo la montaña llamada “el fin del mundo” al que irónicamente si se puede llegar, en tren.
Eso si, la mejor forma de transportarse es en los famosos Tuk-tuks o threewheelers, que son una especie de motos de tres ruedas, que se meten por todas partes y son conducidos por personajes medio muecos en su mayoría, que siempre se hacen entender (aunque no todos hablen inglés). Ellos y cualquier Srilankés encontrará la forma de entablar conversación. Siempre una piel blanca es exótica, nueva y la curiosidad sobrepasa los límites de la comunicación. Yo inclusive llegue a ciertos lugares en donde sus pobladores creían que padecía alguna enfermedad en la piel, debido a mis vistosas pecas y donde mi pelo ondulado con visos rubios les resultaba bastante interesante y digno de tocar. Por ésta y otras razones entendí que el ser “Suddi” tienes sus ventajas y desventajas.
La costa Este también ofrece buenas playas, sobre todo para practicar surfing. Más al norte de la isla está la zona de Jaffna, que presenta bastantes conflictos por la presencia de “los tigres” grupo rebelde y armado que demanda la independencia del norte y este de la isla y los derechos de las minorías tamiles.
Para los amantes de la naturaleza y los deportes al aire libre, la isla tiene mucho que ofrecer, es un país con una de las faunas mas variadas del mundo y su riqueza natural es evidente en sus parques y reservas. Se ofrecen además actividades como rafting, safaris, paseos en elefante, avistamiento de aves y de vida salvaje, son alternativas muy interesantes para las vacaciones. También Sri Lanka ha tenido su historia en el desarrollo de las terapias de Ayurveda, un sistema de medicina naturista, que atrae a muchos turistas a visitar los resorts y gozar de sus tratamientos a precios muy asequibles con programas de masajes, aromaterapias y una cantidad de procedimientos basados todos, en elementos naturales.
VESTIR EL SAREE.
Es el traje típico de las mujeres de la isla. Son seis metros de tela (increíble variedad de materiales y colores) que se enrolla de una forma especial alrededor del cuerpo y bajo este manto de tela, se lleva puesta una Hetta o chaqueta, que consiste en una camisa ombliguera ajustada. Da un calor insoportable pero hace que uno se sienta como Sherezada en las mil y una noches…pero esta vez con mil y una historias.
Los hombres visten el Amude o Sarong, que también es un trozo de tela que enrollan alrededor de la cintura y que generalmente visten con camisa y sandalias.
TSUNAMI 2004
Mi experiencia en esta isla fue, más que un viaje, un aprendizaje que comenzó antes del tsunami y se extendió hasta un año después.
A mi llegada a la isla, trabajé durante un año en una revista de viajes. Tiempo después me vinculé como docente en una academia de diseño. Cuando el tsunami afectó las costas de Sri Lanka, yo había viajado a Colombia a pasar la navidad con mi familia. A mi regreso, encontré un país diferente: no era la misma gente, me fue difícil encontrar la forma de conectarme y ayudar a la isla en su dolor.
Con esfuerzo y tiempo descubrí que mi creatividad podría servir de ayuda, así que comencé un programa de ecoarte, en compañía de una amiga, en campamentos donde los niños habían perdido todo: no había escuelas y algunos también habían quedado huérfanos.
Allí comenzó Lassanaiart (lassanai significa hermoso en Sinhalese).
Los fines de semana entonces, nos dedicábamos a desarrollar con esos niños, actividades de arte, pintura, escultura, reciclaje, clases de inglés y trabajos lúdicos. Fue a partir de ese momento donde más logré interiorizar esa cultura, su gente, me conecte con los niños y sus familias. Después colaboré con otros proyectos, pinté escuelas y hasta ilustré un libro infantil para recolectar fondos y dotar a algunas escuelas de material musical y artístico.
Fue allí donde conocí la verdadera Sri Lanka, donde visite las familias, visite pequeños poblados, reconstruí escuelas y establecí relaciones que duraran toda mi vida, allí me conecté con más de 40 niños, me convertí en Maria Pissu (pissu significa “loca” en Sinhalese) ya que me inventé toda clase de juegos para entretener y distraer sus mentes. Además conocí también otros activistas de todas partes del mundo, que me brindaron la oportunidad de conectarme a otros proyectos, de allí entendí que el diseño gráfico tiene mucho que hacer por la humanidad y que todos llegamos a situaciones que nos ponen a prueba con nosotros mismos.
Sri Lanka no fue la misma después del tsunami, se necesitará mas tiempo para que los niños pierdan el miedo, los pescadores vuelvan al agua y las familias reconstruyan su vida y su país. Lo que si me queda claro, es que Sri Lanka se recupera y que esos colores y las sonrisas de antes, seguirán siendo las de después!
Si el karma es ese recuerdo del bien y del mal que se ha hecho, yo podría decir que Sri Lanka será siempre un karma para mí, porque estoy llena de recuerdos buenos, de experiencias únicas y de momentos eternos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario